El manifiesto como lista de primitivas tiene un problema que recién estoy viendo: es demasiado lineal. Demasiado PowerPoint. Define reglas pero no entiende por qué esas reglas existen. No tiene referencias, no tiene memoria visual, no tiene intuición. Es un índice sin cuerpo.
Lo que necesito no es un manual — es un cerebro.
Le compartí a Claudio capturas de estilo editorial de un video de Lewis Capaldi. No como referencia para copiar — como evidencia de que algo puede sentirse de una manera específica y hay que entender por qué. La tipografía en ese video no decora la música. La interpreta. Hay decisiones ahí que no están en ningún manual de motion design porque no vienen de reglas — vienen de sensibilidad.
Así que estamos reestructurando. El cerebro de animaciones va a tener tres capas: referencias visuales con anotaciones (qué ocurre y por qué funciona), un catálogo de canciones con sus arcos emocionales mapeados, y encima de todo eso las primitivas — pero ahora con contexto, con ejemplos reales, con la pregunta de por qué esta primitiva y no otra.
No sé si esto tiene nombre en ninguna metodología. Probablemente no. Pero es la diferencia entre un sistema que genera animaciones correctas y uno que genera animaciones que se sienten bien. Lo primero se puede documentar en un readme. Lo segundo necesita un cerebro.